LA ENFERMEDAD, LA ORACIÓN, Y EL PODER DE DIOS
marzo 11, 2024

Todos los seres humanos alguna vez debemos vivir una de las experiencias más duras, la enfermedad. Es dura porque nos hace sentir nuestra fragilidad sobre nuestra limitación.

Normalmente la angustia y el desespero son las reacciones que con frecuencia se presentan ante ésta situación. Desespero porque las cosas no se dan como se quisiera, también impotencia por la espera misma, y muchas veces a través de la famosa pregunta: Por qué a mí?

Cuál debería ser entonces la actitud del cristiano creyente frente a la enfermedad?
En primer lugar la aceptación, pues no somos ángeles, sino que somos seres humanos de carne y hueso, débiles y frágiles, hechos de barro. Aceptar de cara al Amor de Dios y a Su Infinita Misericordia, ya que en la enfermedad necesitamos de Dios y de nuestros hermanos. Ése es ya el comienzo de nuestro proceso de sanación que tenemos que emprender. También lo que nos ayuda en el proceso de aceptación, es darle gracias a Dios por todo lo que estamos viviendo, pues es aquí donde comenzamos a entender cómo debemos vivir toda nuestra vida en la presencia del Señor.

Ahora bien, si no somos nosotros los enfermos, sino las personas que amamos, tenemos que acompañarlos y luchar a su lado con ternura, con amor, serenidad y paciencia, para que ellos tomen conciencia de su situación y de su condición humana.

Debemos además confiar en la medicina, seguir las instrucciones de los médicos, confiando en que ellos nos van a ayudar a vencer la enfermedad. Por supuesto, con actitudes de ánimo, de optimismo y desde la fe.

Definitivamente la fuerza para nuestra batalla espiritual contra la enfermedad nos viene de Dios, de Su Presencia y de Su Gracia, estando seguros de que la primera respuesta de la oración en nuestra vida, es la de tener fuerza y energía para estar en pie. Además, ésta lucha supone la conciencia de que no sólo oramos para que Dios nos sane, sino para que Él haga Su Divina Voluntad, pues como dice Su Palabra: «Todo lo que Dios permite, es para el bien de los que le amamos» (Romanos 8:28).

Todo el Amor de Dios para el ser humano se ha expresado en Jesucristo, quien a través de Su Palabra propicia un encuentro con nosotros mismos y con Él. Es por ello que podremos encontrar en las palabras de la biblia, las claves para interpretar la Voluntad de Dios.

Una de las experiencias que tenemos desde la fe, es la de confiar en el Poder Sanador de Dios, el cual se ha dado liberando la capacidad de amar, siendo ésta, el Plan de Dios para el hombre. Así que desde el amor, la fe y la oración, si es Voluntad Divina, estaremos sanos para la Gloria de Dios.

Por:
Leony Kerguelen